Los cannabinoides funcionan como reguladores de ciertas sustancias de nuestro cerebro, encargadas de controlar varios sistemas vitales.

Los cannabinoides son receptores celulares y moléculas que se encuentran en nuestro cerebro de forma natural. También se conocen como cannabinoides las sustancias químicas que son capaces de interactuar con otros receptores en nuestro sistema nervioso, sin importar qué origen o estructura tengan. Los cannabinoides externos se enlazan con los presentes en nuestro cuerpo creando efectos muy diversos dependiendo del tipo de sustancia. Un claro ejemplo de cannabinoide es el cannabidiol (CBD), presente en gran medida en la planta Cannabis Sativa L. El CBD es uno de los cannabinoides que no tienen efectos psicoactivos en el cerebro, como sí sucede con el tetrahidrocannabinol (THC).

Por tanto, podemos decir que tanto el THC como el CBD son cannabinoides, porque interactúan con receptores de nuestro cerebro humano para generar distintos efectos. Sin embargo, ambos son tipos diferentes de cannabinoide. El THC tiene unos efectos que conocemos como psicoactivos, mientras que los efectos del CBD no lo son. El cannabidiol ofrece propiedades diversas, como antiinflamatorias, ansiolíticas, analgésicas… pero no tiene un efecto directo ni ocasiona cambios en las funciones del sistema nervioso central, como sucede con el THC y otros componentes psicoactivos.

Todos los cannabinoides, tanto el CBD como el THC, pueden afectar a nuestro organismo gracias al sistema endocannabinoide del cuerpo humano. Está formado por receptores celulares y moléculas que están en el sistema nervioso, el cerebro y la médula espinal. Estos receptores son el CB1 y el CB2, y se relacionan con los cannabinoides externos para responder a la ansiedad, hambre, sueño, placer o dolor. También provocan cambios en las funciones motrices, por ejemplo, o en la temperatura corporal.

Los receptores cannabinoides fueron aislados en la década de 1990 durante el transcurso de un estudio sobre los efectos del cannabis para los humanos. Se trata de proteínas que reciben señales químicas del exterior de una célula: si un receptor recibe una señal, hay una respuesta celular. Existen diferentes tipos de cannabinoides, muy distintos entre sí.

Fitocannabinoides

Los fitocannabinoides son los cannabinoides que se generan de forma natural pero externa al cuerpo humano. Comparten algunas propiedades con los cannabinoides producidos naturalmente por las personas (endocannabinoides). La principal fuente de fitocannabinoides es la planta del cannabis. Dentro de ella, la variedad Cannabis Sativa L es la más apropiada para conseguir el CBD. Es uno de los más de 500 componentes que se han identificado en esta variedad a día de hoy. Dentro de estos 500 componentes, alrededor de 100 se consideran cannabinoides. Por ejemplo, el THC es otro fitocannabinoide presente en la planta del cannabis, aunque su presencia es menor que la de CBD. Es por ello por lo que se elige esta variedad para la generación de productos de CBD. Se puede comprar CBD seguro y legal en CBDPlus.

El THC es el componente quizás más conocido y tradicionalmente utilizado del cannabis, aunque hay otros. Con el consumo de marihuana se busca sentir sus efectos psicoactivos, tipo alucinaciones. El CBD, no obstante, no solo no provoca estos efectos, sino que incluso puede contrarrestarlos. Además, la Sativa L es una de las plantas más relevantes porque permite crear productos de CBD que aprovechan sus propiedades medicinales. Entre sus beneficios terapéuticos encontramos su capacidad para combatir el estrés, la depresión, el insomnio, la ansiedad prolongada, el dolor de cabeza y de otras partes del cuerpo, las inflamaciones, etc.

Endocannabinoides

Los endocannabinoides son los receptores que se encuentran naturalmente en el cuerpo humano, en el sistema nervioso y el cerebro. Los distintos endocannabinoides componen lo que se conoce como sistema endocannabinoide, cuya principal misión es conservar o restituir la homeostasis. La homeostasis es el proceso por el cual se regulan nuestras funciones corporales. Es como la encargada de mantener el equilibrio de nuestro organismo. Por ello, si falla, nos encontramos ante una «deficiencia endocannabinoide clínica». Si nuestro cuerpo no genera suficientes endocannabinoides, se descompensan las funciones fisiológicas y nuestro cuerpo es más propenso a problemas y enfermedades.

Aquí entran en juego los cannabinoides vegetales o fitocannabinoides. El cannabidiol es una forma de ayudar a regular el proceso cuando el cuerpo no puede por sí solo. Es por ello por lo que el CBD tiene tantas propiedades medicinales, porque está capacitado para actuar directamente sobre este sistema. El CBD es un fitocannabinoide, es decir, una alternativa natural y saludable para solucionar una posible deficiencia endocannabinoide. De este modo, se pueden paliar los síntomas de diversas enfermedades

Cannabinoides sintéticos

Los cannabinoides sintéticos son químicos. Estas sustancias han sido sintetizadas por las personas completamente; no se encuentran en la naturaleza y no se obtienen de la planta del cannabis. Un ejemplo es el THC sintético.